Por muchas noches en
blanco que una dedique a pensar en su biografía sentimental, la verdad, es que
encontrará pocas soluciones. Podrá parchear tal o cual relación, pero al final
volverá a pasar lo de siempre que en un momento dado saltará en pedazos como
tantas otras veces, porque uno es como es y no es fácil dejar de serlo para
querer a alguien, es casi un combate perdido de antemano. Así que lo mejor que
nos podría pasar es que las relaciones sentimentales vinieran con fechas de
caducidad como los yogures, así sabríamos de antemano cual es la fecha del
final y no perderíamos el tiempo en inseguridades, sospechas, ni discusiones,
nos dedicaríamos a disfrutar cada momento hasta la última décima de segundo.
Aunque si lo piensas, lo bueno de no tener fecha de caducidad es que nos
permite seguir soñando con que esta vez sí ese yogur pueda conservarse para
siempre.
Yo no creo en el amor si es con papeles, pero si vienes conmigo fliparás en colores.
domingo, 10 de julio de 2011
domingo, 3 de julio de 2011
Hoy me apetece hacer locuras.
Yo no soy de esas que van perdiendo las
braguitas en tu cama, ni soy de la generación en la que perder la virginidad
esta compaginada con aprender a hacer ecuaciones de segundo grado, asi que
debes olvidarte de que sienta por ti algo más que una mísera atracción. No soy
de esas a la que enamoraras con un beso, pero has de saber que hay besos que me
enamoran, no soy la típica que acudirá a tus tardes de aburrimiento, ni la
típica que desaparecerá cuando la situación le supere. Tampoco soy de esas con
la que divertirte una oscura noche de sábado, asi que olvídate de tontear
conmigo solo para estar en tu absurda lista de perdedoras inmaduras.
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